Español
-
Prince Erik, El Navegante
El viento aullaba a través de los altos acantilados de Hrafnnes, haciendo vibrar los muros de piedra del palacio y trayendo consigo el amargo aroma a pino congelado. Dentro del gran salón, el rey Akbar paseaba ante la gran hoguera; sus lenguas anaranjadas apenas ahuyentaban el frío que se había instalado en sus huesos. A su lado, la reina Egrida permanecía de pie, con su túnica de seda de un gris apagado que reflejaba el cielo exterior. Durante años habían permanecido juntos en el trono, con un reinado marcado por la prosperidad y la paz, pero su alegría era incompleta, empañada por una única y dolorosa ausencia. Tenía quince inviernos…
-
Prince Erik, El Curandero
El bosque siempre había sido un lugar de murmullos secretos, un tapiz viviente de aromas y sonidos que la mayoría en el reino prefería ignorar. Para el príncipe Erik, sin embargo, el Bosque Susurrante se había convertido en un segundo hogar, un reino donde las reglas ordinarias del palacio se disolvían al ritmo del viento, la corteza y los huesos. Todo había comenzado a los doce años, el año en que su padre, el rey Aric, lo envió por un camino sinuoso para encontrarse con la anciana vidente y sanadora conocida como Elsinka. Elsinka no era una mujer de gran estatura, ni estaba envuelta en los habituales adornos del poder.…
-
Principe Erik, El Cazador
El primer invierno en las montañas fue una dura lección. El príncipe Erik de Hrafnnes, de diez años, estaba hundido hasta las rodillas en un montón de nieve tan pura que le dolía la vista; sus deditos estaban demasiado entumecidos para deshacer los nudos de las trampas para conejos que Sigurd le había mostrado. La voz del viejo guardabosques, cuando llegó, no fue cruel, pero fue tan inmutable como los picos de granito que los rodeaban. «Al frío no le importa que seas príncipe, muchacho. Solo le importa que seas lento». Erik tenía los labios agrietados y el estómago vacío y dolorido. Se había perdido la pesca de la noche.…






